Según una investigación realizada en Nueva York, por parte de la universidad de Syracuse, se indica que el hecho de enamorarse no sólo provoca una sensación parecida a la furia, muy parecido a lo que se experimenta cuando se consume cocaína, sino que está comprobado que afecta a las áreas claves intelectuales en el cerebro.

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Los resultados arrojados en el trabajo realizado por dicha universidad, fueron publicados bajo la titulación “El amor como neuroimagen”, y fue publicado en la revista Journal of Sexual Medicine, dónde se establece que cuando una persona entra en trance, o comúnmente llamado amor, existen 12 áreas del cerebro que trabajan a la par para liberar todas las sustancias químicas que producen euforia, la dopamina, la vasopresina, la oxitocina, y por supuesto la adrenalina.

También se estableció que dependiendo del tipo de amor puede afectar a diferentes áreas cerebrales. Un ejemplo claro es el amor apasionado, qué activa en el cerebro todas las zonas que están relacionadas con las ganas de dar recompensa, incluso algunas funciones cognitivas, donde nuestro cerebro intenta dar interpretación a determinadas imágenes corporales, y es en este punto inconscientemente intentamos dar satisfacción a nuestra pareja de alguna manera, tal y como se indica en la siguiente página: https://dominatuorgasmo10.com/como-sorprender-e-impresionar-a-tu-mujer-o-novia-en-la-cama/

Entonces el amor se encuentra más en el cerebro que en el corazón?

Efectivamente el cerebro es el que manda, y no sólo en cuestiones del amor, en cualquier ámbito de nuestra vida. Pero en cuestiones de amor, el corazón también juega un papel importante y esto lo corrobora la universidad de Syracuse, donde se indica que cuando experimentamos lo que llamamos amor, existe la activación de determinados neurotransmisores en el cerebro que hacen que el corazón no aumente sus palpitaciones, dando la famosa sensación de mariposas en el estómago. Según esta investigación entender el porqué nos enamoramos y cómo lo hacemos, ayuda a reparar los corazones rotos en cualquier relación. Poner la razón por encima de los sentimientos ayúdame a superar este tipo de desamores.

Según otro estudio científico llevado a cabo por la universidad de la Concordia en Canadá, el sitio donde se ubica el amor en el cerebro se encuentra vinculado al mismo lugar donde se origina el deseo sexual, curiosamente ambos están separados.

En este estudio también se demostró que el impacto que tiene el amor sobre las personas es el mismo que el que ocasiona la adicción a las drogas. Según los estudios que se han llevado a cabo del cerebro se ha demostrado que todas las emociones humanas están originadas en el sistema límbico, qué es un conjunto de estructuras que forman parte del hipocampo y de las amígdalas.

Es en esta parte donde se realiza un control de una serie de funciones dónde están incluidas la conducta, el estado de ánimo, las emociones, la memoria, la adicción y el poder. Sin embargo, hasta este momento había sido muy complicado ubicar el lugar exacto donde se encuentra localizado el amor, porque según determinan los expertos, a diferencia de otras emociones Cómo pueden ser el placer o la ira, el amor es mucho más abstracto y complejo Y pareciera que hace involucrar a diferentes zonas dentro del cerebro.

El amor y el núcleo estriado

Continuando con el resultado de estos estudios, no cabe duda que cerebro juega un papel importante, de hecho hay dos partes en el cerebro particularmente la ínsula y el núcleo estriado, qué son aquellos que provocan en primer lugar el deseo sexual y como consecuencia el amor.

Debes saber que la ínsula es una porción del cerebro que se encuentra ubicada entre el lóbulo frontal y el lóbulo temporal, mientras que el núcleo estriado se encuentra ubicado cerca del cerebro anterior.

Cómo conclusiones de ambos estudios que hemos citado, se podría decir que el amor no es más que un hábito que se forma a partir de un deseo sexual primario, y sirve para de alguna manera recompensar ese deseo. Y como ya dijimos funciona exactamente de la misma forma que la adicción a las drogas.