alpes suizos en verano

Viajar a los Alpes en verano es la mejor opción alternativa para aquellos que ya están cansados de tanto sol y calor y desean refrescarse con un paisaje idílico.

Entre las enormes montañas que coronan Europa se ocultan pequeñas urbes en la riese de lagos de agua cristalina. En ellas, perderse por el casco viejo, gozar de la cocina habitual o bien subir en funicular a lo alto de la montaña para contemplar las vistas es más que un privilegio.
Acá le planteamos un pequeño recorrido, partiendo de Suiza hasta Italia, por los lugares que mejor representan este espíritu alpino.

Viajar de España a Suiza

La manera más fácil de llegar a los Alpes desde España es coger un vuelo hacia Zúrich. Los billetes no acostumbran a ser exageradamente asequibles mas, si se miran con cierta antelación, se pueden hallar buenas ofertas, aun en verano.
Esta urbe es famosa por ser la capital financiera de Europa, en verdad es la que tiene más bancos por metro cuadrado del planeta.

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Llama la atención la calma que se respira entre tanto bullicio económico. Un buen ejemplo de ello es la Bahnhofstrasse o bien milla de la banca. Caminar por esta avenida significa encontrarse con los más esenciales bancos de Europa, exclusivas tiendas de tendencia o bien apacibles chocolaterías y cafés que invitan a relajarse y gozar del mejor chocolate suizo.
Cualquiera de los hoteles del casco viejo, del otro lado del río Limatt, es el sitio idóneo para alojarse. Galerías de arte, tiendas de antigüedades, librerías y un entorno nocturno de lo más variado son otros alicientes para visitar Zúrich.
Viajar en tren es la opción mejor para atravesar los Alpes suizos. Swiss Travel System es la compañía de transportes más esencial del país y ofrece una enorme pluralidad de billetes, tanto de tren como de autobús y navío.

La magia de los paisajes

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Le aconsejamos que reserve un billete combinado para viajar en tren por todo el país. Cualquier recorrido se hace veloz y entretenido merced a los nuevos furgones habilitados para contemplar el paisaje.
La segunda parada que le aconsejamos en esta senda alpina es Claraboya. Como toda urbe suiza que se precie, se halla a riberas de un lago, en un caso así el de los 4 Cantones. Entre los puentes que conectan la urbe resalta el Kapellbrücke, uno de los más viejos de Europa y monumento propio de Claraboya.

Dé un relajante camino por el centro de la urbe o bien recorra en navío de vapor el Lago de los 4 Cantones bajo la mirada de los montes Pilatus, Rigi o bien Stanserhorn. Si va en el mes de agosto, no se puede perder el Seenachtsfest, un festival de música que cada verano atrae a miles y miles de personas a Claraboya.

El camino no hace más que empezar

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Continuando la travesía cara el corazón de los Alpes nos hallamos Interlaken. Deténgase en este pequeño pueblo entre los lagos Thun y Brienz para comer un exquisito berner platte (estofado de carne) en un habitual restorán suizo o bien subir en funicular a la montaña Harder Kulm. Las vistas desde el mirador de los montes Eiger, Mönch y Jungfrau son una genuina maravilla.
La próxima parada que le planteamos es la pequeña localidad de Zermatt. Al pie del Matterhorn (cuatro mil cuatrocientos setenta y ocho metros), una de las montañas más conocidas y peligrosas del planeta, se oculta este pequeño pueblo, paraíso para los amantes del alpinismo y el esquí.

Lo idóneo acá es alojarse en uno de los hoteles típicamente alpinos situados en las afueras. Estos, ubicados en pequeñas casas de madera y piedra, semejan sacados de un cuento y son el mejor sitio para relajarse y reposar después de un largo día de montaña.
En la estación invernal Matterhorn Glacier Paradise va a poder gozar de todo género de actividades de montaña, aun esquí en verano. Subiendo en teleférico desde la estación va a acceder al mirador más alto de Europa, a tres mil ochocientos ochenta y tres metros de altura. Es, con diferencia, el mejor sitio para contemplar los Alpes suizos, franceses y también italianos.